viernes 2 de diciembre de 2011

"El Asombroso Viaje de Pomponio Flato" de Eduardo Mendoza.


SIPNOSIS

El asombroso viaje de Pomponio Flato de Eduardo Mendoza:

En el siglo I de nuestra era, Pomponio Flato viaja por los confines del Imperio romano en busca de unas aguas de efectos portentosos. El azar y la precariedad de su fortuna lo llevan a Nazaret, donde va a ser ejecutado el carpintero del pueblo, convicto del brutal asesinato de un rico ciudadano. Muy a su pesar, Pomponio se ve inmerso en la solución del crimen, contratado por el más extraordinario de los clientes: el hijo del carpintero, un niño candoroso y singular, convencido de la inocencia de su padre, hombre en apariencia pacífico y taciturno, que oculta, sin embargo, un gran secreto. Cruce de novela histórica, novela policíaca, hagiografía y parodia de todas ellas, 'El asombroso viaje de Pomponio Flato' es la obra más insólita e inesperada de Eduardo Mendoza, y también una de las más ferozmente divertidas. Como en el Quijote se ponían en solfa los libros de caballerías, aquí se ajustan las cuentas a muchas novelas de consumo, y se construye, al mismo tiempo, una nueva modalidad del género más característico de Eduardo Mendoza: la trama detectivesca original e irónica, que desemboca en una sátira literaria y en una desternillante creación de inagotable vitalidad novelesca.



Dicen que la creación debe ser libre y que el humor es un signo de inteligencia. Esta novela no es histórica, sino más bien una recreación jazzística de lo que debió ser un tiempo, una época. Es alocada, sinvergüenza y con un punto irónico al que algunos no dudan en comparar al Quijote. No tiene nada que ver, ni por asomo. Voy a tomarme la misma licencia que Eduardo se toma con el tiempo al que se asoma en su obra.
Imagino aquel día. Eduardo ha comido algo que le ha sentado mal. Quizás coliflor o unas bombas de relojeria disfrazadas de habichuelas. Por cierto, están buenísimas. Mamá echo de menos tus potajes. Se sienta en la taza del inodoro,--me pregunto porqué llamarán inodoro a algo que, por lo general, suele echar tan mal olor--, pero necesita relajarse, asi que echa mano al primer libro que coge y vuelve a sentarse. Resulta que es "El Libro de Sofía" de Joostein Gaarder. Interesante. Mientras pasa páginas como un poseso su esfínter se relaja, se pega cuatro pedos y algo suena en el grifo. Es una gota cayendo cada dos segundos exactamente. Todo este cúmulo de circunstancias provoca una tormenta en su cerebro, o un "brainstorm" escójase lo que se guste. Y...¡eureka¡. El Sr. Eduardo Mendoza intuye algo en el fondo de su cabeza que empieza a tomar forma. Pero claro hay que darle un hilo conductor al tema, y por supuesto, un contraste. El hilo conductor es una trama detectivesca a lo lindsey davis (me encanta ese golfo de Marco Didio Falco), un cínico toque humoristico, añadimos un chorro potente de fanatismo religioso, y una sana obsesión por cortar cabezas, lo mezclamos con una salsa de especulación inmobiliaria (que ahora está de moda), golpe de gases a mansalva, y "Voilá", surge una novela que no tiene otra pretensión que entretener, y con la que creo que el Sr. Mendoza disfrutó mucho creándola. Si quieres deleitarte unas horillas mientras piensas si el escritor fumaba alegremente maria cuando escribió la novela, no lo dudes, leéla. (A mi me ha gustado y eso que no fumo). Si lo que esperas es algo sesudo y profundo ni la mires.
Buena lectura.