
Comenta Jesús Ferrero en su artículo de "El Cultural", que esta novela nació en un Hotel ambiguo, parisino, el "Marigny", donde: "las noches en el Marigny eran suaves como el aire de algunas novelas de Fitzgerald, y se respiraba una gran tranquilidad unida a una intimidad muy especial y a la vez muy parisina". http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/22943/Jesus_Ferrero-_Belver_Yin_en_el_templo_del_impudor
Es esta una novela de espejos. No tengo otro término para definirla. Los personajes se mueven sigilosamente, como gatos negros en las sombras. Y cuando se miran al espejo es para despertar del sueño o para caer en sus brazos. Yin y Yan. Lo femenino y lo masculino se entremezclan en un mundo exótico, lejano y ya inexistente. La China de los fumaderos de opio, de las salas de espejos, de las mujeres dragón, los extranjeros expoliadores, las sectas extremistas y violentas, la insinuación y la leyenda, los casinos y la lluvia asiática.
Escrita en un lengüaje cristalino, la historia se desenvuelve a través de los ojos de dos hermanos mellizos. Bellos, inteligentes, intrigantes, se miran sin reconocerse y es su viaje por toda la novela un intento de acercamiento que nos mantiene en vilo a pesar de los avatares. El poder, la corrupción, la venganza, elementos estos que han dado pábulo a folletines, aqui adquieren una transcendencia íntima y muy particular. Es la historia de una venta, de algunas pérdidas, de muchas sinrazones. Las lágrimas que se vierten no son lágrimas verdaderas sino gotas de lluvia. Y los sentimientos se ocultan bajo los pliegues de una sonrisa torcida. No hay buenos ni malos en las novelas de Jesús Ferrero. Solo almas en busca de algo que olvidan en el camino. Y es que el olvido es la peor de todas las enfermedades. La historia es un laberinto donde el reencuentro es inevitable aunque para ello haya que perderlo todo y volver a empezar.
Buena lectura.

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