miércoles 12 de enero de 2011

"PLATAFORMA" de Michel Houellebecq






Hace unos días que acabé de leer esta novela de Michel Houellebecq. He tenido que esperar a que mis impresiones se asentaran. Aún así, me da la impresión de que no seré capaz de transmitir lo que verdaderamente he disfrutado leyendo a este autor nuevo para mí. Según las críticas leídas por la red, no es una de sus mejores novelas. Ni siquiera es la primera. En realidad, debería de haber empezado con la que estoy leyendo ahora: "Ampliación del Campo de Batalla". Pero es que no conocía al autor y he topado con él de pura casualidad. La verdad es que no me arrepiento ni mucho menos de habermelo encontrado. Nada más empezar a leer la novela me enganchó irremediablemente. Y eso se agradece porque es muy difícil encontrar en estos tiempos una novela que nada más iniciar su lectura comiences a sentir impresiones, no necesariamente positivas, con respecto a sus personajes y la historia que va narrando. Y es que el protagonista-narrador, Michel Renault, un cuarentón, funcionario francés del Ministerio de Cultura no es un personaje amable y simpático, de esos que los lectores suelen adoptar enseguida. Michel es un hombre frío, apático, con sentimientos detestables, egoísta en grado sumo, un ser incapacitado para profundizar en las relaciones humanas. Nada en él inspira el más leve sentimiento de empatía en el lector. Al menos, al principio. Luego, poco a poco, conforme la historia se va desarrollando, Michel va sufriendo una serie de destellos en el carácter y en sus pensamientos que lo van acercando más al lector. Se va transformando de cucaracha burocrática y gélida, en ser humano desesperado, inmerso en la soledad del siglo y de la sociedad occidental. Si en "Metamorfosis", de Kafka, el protagonista se transformaba en un insecto, aquí la metamorfosis corre en dirección contraria.
También posee un humor ácido, oscuro en el que la crítica y el sarcasmo son ingredientes fundamentales.
Según wikipedia, el autor ha tenido muchos problemas trás la escritura de esta obra. Se le ha tachado de pornógrafo, islamófobo, y sus opiniones son escabrosas, y muy críticas con toda la cultura "progre" y "politicamente correcta". Personalmente, no me interesan sus ideas. Aunque he de reconocer que logra algo muy importante, y es que nos preguntemos, que intentemos pensar, e incluso rebatir sus argumentos. También consigue destapar la hipocresía y la doble moral del mundo occidental frente al tercer mundo. La provocación es uno de sus objetivos y lo consigue ampliamente. Puedes estar o no de acuerdo con sus ideas y sus argumentos, pero lo que está claro es que nunca te va a dejar indiferente. Y esa es una de sus virtudes desde mi modesta opinión. La historia abarca muchos temas, se refocila en las escenas explícitas de sexo, y como si del ensayo de un humano cualquiera se tratara nos regala un montón de ideas, aforismos, y aldabonazos no a nuestra conciencia, sino a nuestro sentido más crítico. Houellebecq es un excitador de la mente y el cuerpo. Y es que no creo que su intención sea la de remover conciencias sino la de mostrarnos un espejo en el que los occidentales puedan mirarse sin ambages ni florituras. Observar sus barrigas prominentes y sus rostros de oronda satisfacción. Sopesar el abultamiento de la cartera y desear cualquier cosa que se pueda comprar con dinero. El autor habla de intercambio, dinero por sexo libre y natural que impera en el tercer mundo, en contraposición a un sexo cerebral, sin entrega ni rápidas satisfacciones, higiénico y antinatural que es el que impera, según el autor, en el primer mundo.
Comenta los giros maquiavelicos del negocio del turismo, el desprestigio de la economia productiva (la que produce y trabaja con objetos consistentes) frente a la especulativa, ( que no produce nada, ni trabaja con nada consistente, ocio, información, etc...). Pero lo que le inquieta, es en el fondo la soledad. La soledad del hombre occidental que lo tiene todo y sin embargo, se siente como si no tuviera nada.
Al final, es el amor el único capaz de generar felicidad en las personas. Un amor en el que hay que abandonarse y a la vez, entregarse. Y es que más que una historia de turismo sexual, opiniones encontradas y posiciones diversas, diatribas contra la religión musulmana o la dictadura cubana, de lo que Michel Houellebecq nos habla es de lo único que une a todas las personas en este mundo, es decir, de la búsqueda incensante de la felicidad. Y de que cuando esta llega hay que vivirla sin miedos. Nunca se sabe cuando la felicidad puede desaparecer. Somos seres temporales condenados a una búsqueda de la que no tenemos ni idea. Y es esa fragilidad la que hace al ser humano hermoso y terrible a la vez.
En definitiva, recomiendo que le echeis cuando menos un vistazo, pues merece la pena.
Buena lectura.